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El primer contacto de
una persona con el calendario maya suele ser el
conocimiento de su sello personal. Ser perro
o semilla o cualquier otro sello, aporta una
información que tiene que ver con uno mismo.
Una vez que lo
reconoces y, si es necesario activas, entonces
puedes empezar a ocuparte del tono del sello, es
decir de la posición del sello en la onda
encantada. |
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El sello es yang, porque es
una información, y se empieza a materializar (ying) cuando
se le asocia el tono.
También la onda encantada,
cuando notifica el propósito, proporciona una información
muy yang. Pero en el momento en que descubres el desafío
(tono 2), y ves que es algo que te pone en movimiento y que
al enfrentarte a ello consigues más claridad, es cuando
estás activando la onda y comenzando a trabajar en ella.
Y en ese momento ya puedes
ponerte voluntariamente a reconocer el propósito de la onda
y cada uno de los sellos que la componen, en el orden en que
están en la onda. |
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En el acercamiento a los
sellos y a la onda encantada, es muy importante el
conocimiento del sello oculto. El sello exterior sólo aporta
la mitad de la información, estando la otra mitad
explicada por el oculto.
El kin personal (el kin de tu
día de nacimiento), está actuando cuando te relacionas con la
gente, pero el kin interior u oculto, está siempre contigo y
por lo tanto ayuda a explicar la totalidad de la persona.
De acuerdo a esta idea, los sellos mayas
se pueden agrupar de dos en dos, no pudiendo olvidar al
oculto al hablar de un sello.
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