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El primer sello es el Dragón y representa la solidaridad, energía maternal, energía femenina, cuidar, enseñar, proteger, nutrir.

También se le relaciona con la madre cósmica, con gestar, iniciar, y con el servicio. Se le considera enérgico y protector, y que trae la memoria cósmica.

En el ser humano es innato y no es cultural la solidaridad. Eso está representado por las neuronas espejo y es absolutamente básico en la enseñanza maya, ya que viene expresado por “tu eres yo, yo soy tu” o “In Lak’ech”. El Dragón significa la solidaridad y es justamente partiendo de ahí donde puede suceder todo. La característica mítica del Dragón significa simplemente que esto es así incluso antes de que tu lo sepas, lo reconozcas, te lo creas o lo vivas, o incluso estés en contra. La solidaridad actúa dentro de ti aun estando en contra de ella, esperando que la autorices.

El Dragón está representado por un glifo que es un recipiente de agua. Luego se le asignarán contenidos, pero visualmente es un recipiente de agua, un vaso de agua. Merece la pena para las personas interesadas en el Tzolkin adentrarse en los puros símbolos, que también son vehículos de significados.

El inicio de Dragón es un inicio mítico, fantástico, maravilloso, ahistorico, incontable, inimaginable e incognoscible. Sólo se puede fantasear y hablar metafóricamente de ello, porque es el inicio antes del ser humano y de su razonabilidad. Pero es un inicio real.

Eso se corresponde con que cuando naces ya existe todo. Cuando naces, naces en lo ya existente. Cuando naces, es el Mono que nace en lo ya existente, el Dragón. De hecho es como una ley. Todo lo que nace en la forma, todo lo que surge, todo lo que se inicia, ha comenzado antes en “lo sin forma”, lo inmaterial.

El Tzolkin es algo que se repite incesantemente, pero que es posible vivirlo desde situaciones diferentes. Es evolutivo y te aporta nuevas posibilidades en cada momento evolutivo. Te acompaña.

 

El Dragón es el Tzolkin

El Dragón es un propósito, algo así como un objetivo. Y tratando de realizar esa solidaridad llega a la iluminación, manifestada por el Sol 13. Si tratas de alcanzar la iluminación sin vivir la solidaridad y la energía femenina, no lo consigues.

El camino hacia la iluminación y la trascendencia comienza por el Dragón: lo que nutre, lo que da vida, lo que enseña, lo que te cuida, lo que te escucha, lo que te acompaña. El Tzolkin une algo que está antes del comienzo, en el Dragón 1, y termina en algo que está más allá del Sol 13.

De hecho todo el Tzolkin es el Dragón, pero en trocitos para poder ser comprendido, porque el asunto es la conciencia. En el Tzolkin, que es información viajando en el tiempo, el asunto es la conciencia.

El Dragón representa el momento de pasar de la nada a algo; el surgir, el aparecer. De alguna manera, todos los sellos van a. ser el Dragón. Y esto es así porque el orden en que aparecen los sellos es también un vehículo de información. La numeración completa el sentido del sello.

 

El Dragón como comienzo

Dragón comienza la secuencia de los 20 sellos, de los 4 colores, de la familia del Dragón, del primer castillo, y Dragón 1 comienza la secuencia de 260 sellos que es el Tzolkin.

Cuando Dragón 1 comienza el Tzolkin, también da comienzo a la secuencia de los tonos y la secuencia de las ondas. El Dragón siempre es el primero de los sellos y como es rojo siempre es el primero de los colores, pero sólo es el tono 1 en la primera de las ondas.

Todas estas posiciones guardan contenidos conceptuales que son expresables en cualquier idioma, porque son para todos. Están puestos de manera que cualquier persona pueda encontrarlos, aunque sólo hable su lengua materna, sea la que sea, porque es para todos. Tzolkin habla a todos en su idioma.

Es importante encontrar estos contenidos para saber quién eres, qué haces, hacia dónde te mueves, con qué cuentas, qué te conviene considerar, donde encuentras sanación, e incluso cómo puedes sanar tu karma personal o familiar, encontrar tu maestría, tu dharma, tu paz, tu felicidad, tu sentido, tu sociedad, tu otro tu o tu otro yo.

 

El Dragón y la partícula de Dios

El Dragón, como la luz entrando en la forma, se parece bastante a lo que los físicos teóricos llaman la partícula de Dios, Bosón W o Bosón de Higgs.

Esta teoría explica cómo las partículas inicialmente no tienen masa, y la adquieren como resultado de moverse en un campo que produce masa.

Esto es bastante parecido a lo que sucede con el Dragón. Decimos que la luz entra en la manifestación, y eso es el Dragón; otras veces decimos “entrando en la forma”. Está claro que la manifestación, la forma y la masa, que es la forma de las cosas en la manifestación, es lo mismo, porque la manifestación es que las cosas tienen un cuerpo.

 

La energía femenina

La energía femenina aparece como manifestación de la energía de dimensiones superiores y Dragón, que ahora llaman partícula de Dios, como algo que necesita ser reconocido, respetado y sobre todo integrado, porque esa energía de dimensiones superiores es energía ascensional pura y maravillosa.

Hay dos cosas asociadas a la mujer que son fundamentales en el Dragón: dar a luz, porque el Dragón es el oculto del Sol, pero también te lleva en un viaje del 1 al 20 hasta el Sol; y romper aguas, o sea nacer.

El Dragón presenta a lo que llamamos energía femenina como la luz, solo que sin darte cuenta.

 

El Sello oculto

El Dragón es lo primero y es el oculto del Sol, la luz. El Dragón es como la luz entrando en la manifestación. El Sol, la luz, aparece como Dragón en lo aparente, aparece como algo mítico, pero es fuerza de creación.

Dragón hace pareja con Sol-luz siempre, ya que la luz es lo que te permite ver la forma. Entonces, efectivamente encontramos Sol-Dragón como sellos ocultos, siempre presentes el uno en el otro.

Dragón es la luz descendiendo a nuestra dimensión y ocupando una forma. La luz como tal no presenta forma, no tiene forma, pero en nuestra dimensión todas las cosas tienen forma. El espíritu no tiene forma, las realidades espirituales no tienen forma. De modo que Dragón, como primer sello, es la primera forma de la luz.

El Dragón es la forma que toma la luz ante nuestro entendimiento; no ante nuestros ojos físicos que ven formas, sino ante nuestros ojos de conciencia.

 

Las Ondas

La onda del Dragón es la onda tipo y te lleva como trascendencia a caminar por el cielo. Te conduce desde el Dragón al Caminante del cielo, es decir desde la solidaridad al cielo o dimensiones superiores, lo cual viene representado por el tono 13, la transcendencia, ocupado por el Caminante del cielo.

Dragón es la primera onda y Estrella la ultima, pero van juntas porque actúan como ondas ocultas o asociadas, ya que cada una contiene los ocultos de la otra, es decir son simultáneas, pero no de forma evidente sino de una manera oculta, que no se ve. En el proceso iniciado por el Dragón se llega al Caminante del cielo, es decir se entra en una sociedad donde tus pares son estrellas.

Pero hablar de algo que es pero no se ve, algo que está como oculto dentro de otro algo, es como hablar de sin forma. Lo real sin forma es lo espiritual, es decir que lo espiritual del Dragón como onda sería Estrella.

Efectivamente el Sol es una estrella, pero estrella asocia además el concepto de grupo, de modo que hablar de la estrella es hablar de la sociedad celeste. Dragón, como energía madre que hace surgir las cosas, que hace aparecer la realidad, debe ser reconocido como algo amoroso y solidario, pero además al final, porque la onda Estrella es la última.

También es algo que trata de llevarte al cielo, o sea a lo mejor, y merece tenerlo en cuenta para dejarte llevar.

 

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