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AMPLIAR LA REALIDAD
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LA CONCEPCIÓN NATURAL DEL
TIEMPO
Volviendo al 13 del 8 del 3113
a. C., podemos decir que esa fecha y cualquier fecha es
fácil de determinar según el calendario maya.
Los mayas comenzaban su año no
mirando un reloj -sabio ingenio humano-, sino mirando al
sol. Pero alguien puede decir que la mecánica celeste, o sea
los movimientos de los planetas, estrellas y satélites, son
como un gran reloj celeste.
Lo que pasa es que ese
movimiento celeste que no quiero llamar reloj, contradice al
“reloj-sabio-ingenio-humano”.
Efectivamente, ni el año son
365 días, cosa que ya sabemos por eso de los bisiestos, ni
el día son 24 horas.
El año son 365 días 6 horas 9
minutos y 24 segundos. Ese es el tiempo que tarda la tierra
en pasar dos veces por el mismo punto de su orbita. Nunca
tomamos las uvas cuando cambia el año realmente; a veces lo
hacemos con una diferencia de hasta dos días. Lo que
llamamos “año” es un acuerdo o convencionalismo, pero es
falso.
También las 24 horas
atribuidas al día son un cuento. Sólo es así en el “día
solar medio”: Desde que sale el sol hasta que vuelve a
salir, no son 24h, sino que hay un minuto más o menos de
diferencia.
Nosotros nos preguntamos –como
Moisés- si lo que nos ve desde la zarza metiendo la pata tan
ufanamente, quizá haya hecho aparecer el conocimiento de
esos señores en taparrabos, sin lentes ni maquinas, para que
nos acerquemos asombrados. Como Moisés, que actuaría como un
prototipo de ser humano.
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EL COMIENZO DEL AÑO MAYA
Los mayas como los egipcios
constructores de pirámides, comenzaban su año cuando sirio,
el Sol y la Tierra estaban en línea.
El sol y sirio, como dos
puntos cualesquiera, siempre pueden estar unidos por una
recta. Sabían que su movimiento comparativamente con la
tierra era muy lento y que solamente había un momento en el
año en que la tierra también estaba en esa línea como
prolongación. Ese era el comienzo del año.
Ese momento se considera que
sucede el 26 de julio según el calendario maya.
Nuestro año es un asunto
relacionado con el reloj, no con la mecánica celeste.
Para los españoles, el año
comienza cuando dice el dueño del reloj de la Puerta del
Sol, pero los mayas antiguos comenzaban su año cuando tres
estrellas y la tierra formaban una línea recta. Eso sucede
una vez cada año.
Eso sucede cada año sobre el
25 de Julio, siendo el 26 de Julio el primer día del nuevo
año mientras que el 25 es un día fuera del tiempo |
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NO PODEMOS EXIGIR
EXACTITUD. EL HOMBRE NO ES UNA MÁQUINA
Pero quizás alguien sospeche
que el 25 de julio, Santiago, no corresponde siempre
exactamente a la alineación Sirio-Sol-Tierra. Y quizás tenga
razón, ya que nuestro calendario sólo es aproximado
respecto a los movimientos naturales de la tierra en
su órbita y sobre su eje.
Partiendo de un calendario
aproximado no podemos encontrar exactitud; nuestro
calendario de 365 días es falso. Y sin embargo vivimos,
luego tal vez no sea lo más importante esa exactitud que a
veces exigimos a los demás pero no a nosotros.
Realmente si el calendario
maya tiene algo que decirle al hombre del siglo XXI no es
acerca de la exactitud.
Los mayas conocían el cero, no
así los sabios griegos, los civilizados romanos, o los
europeos hasta que los árabes lo trajeron de la India. Pero
los mayas no conocían los decimales, que son los que afinan
la exactitud. Sin embargo los cálculos mayas de los
movimientos celestes, estrellas, eclipses, etc. son más
exactos que los de nuestra civilización por lo menos hasta
bien entrado el siglo veinte.
Queremos
meter el tiempo en un reloj pero el tiempo se ríe del reloj.
- nuestro año no es exacto y
no pasa nada. El año solar medio es un acuerdo.
- nuestro día no es exacto
pero no pasa nada. VIVIMOS. También el día solar medio de 24
horas es un acuerdo.
Vivíamos antes de haber
relojes y aunque no hubiera relojes seguiríamos viviendo.
Quizás con menos estrés. El hombre no necesita exactitud;
sólo las máquinas necesitan exactitud
Pero el hombre no es una
máquina. ¿Qué es el hombre? De eso sí habla el
calendario maya y quizás seria interesante “escucharlo”. |
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MENSAJE DE LOS MAYAS A TODA
LA HUMANIDAD
Los mayas son una civilización
desaparecida y sin embargo repentinamente tiene algo que
decirles a los humanos de todo el mundo de finales del siglo
XX y principio del XXI.
En ese sentido son como una
zarza que arde y no se consume; hay algo sometido a la
destrucción del fuego que no es destruido, sino que aporta
luz.
Los egipcios de Egipto no son
los que construyeron las pirámides. Las personas que hablan
maya conservan tradiciones y sin duda son sabios (personas
respetuosas y cercanas a la tierra), pero los mayas
antiguos, los señores del tiempo, ya habían desaparecido
varios siglos antes de la llegada de los españoles a
America.
Desarrollaron una altísima
civilización y repentinamente desaparecieron dejando
vacías e intactas sus maravillosas ciudades. Vacías no
porque no haya vivos en ellas sino porque tampoco se han
encontrado restos de personas muertas, como en casos de
peste, desastre natural o guerra. Majestuosas ciudades
vacías e intactas en medio de la selva.
Pero cuando llegaron los
españoles todo eso ya había sucedido y los mayas de entonces
ya no eran dominantes. Habían civilizado a todos los pueblos
de la zona pero habían desaparecido. Sin embargo todavía
tenían algo que decir en el momento adecuado y para toda
la humanidad. Por eso es más importante acercarse a eso
que no se consume y recibir su mensaje, que otras
consideraciones.
Aceptamos el 25 de Julio como
día fuera del tiempo maya y el 26 como primer día del año,
pero aquí ya encontramos un primer mensaje dirigido a toda
la humanidad. No es un localismo, sino para todos. No es
algo “bello”, aun siéndolo, sino que aporta algo que
conviene ser conocido. |
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CALENDARIO LOCAL VERSUS
CALENDARIO COMÚN
El calendario maya, en los
lugares y comunidades donde tenga ese uso, es simplemente un
calendario local, como el chino, islámico u otros.
China es actualmente la
segunda potencia económica y quizás pronto la primera pero
su calendario es local porque hacen negocios en todo el
mundo siguiendo el calendario de la era común. Y de la misma
manera que ellos hacen negocio en todo el mundo, todo el
mundo hace negocio con ellos sólo que ni conocen ni usan ni
necesitan el calendario chino.
Y eso que el calendario chino
también es bonito exótico, sabio y esotérico, con su
astrología y tradición, pero no es necesario para hacer
negocios. Por eso los chinos necesitan conocer y usan para
hacer negocios el calendario occidental que llamamos
calendario de la era común.
Los occidentales no necesitan
conocer el calendario chino, ni islámico, ni de las
comunidades de lengua maya ni otros. Por lo tanto hay
calendarios locales y un calendario común, que no es
impuesto sino que todo el mundo lo usa para hacer negocios.
Entonces incluso con la
veleidad arbitraria del día bisiesto y la alteración que
supone en el trascurso del tiempo y otras posibles
contingencias acerca del movimiento y alineación de las
estrellas, resulta que el día 25 de julio es el día
atribuido a la alineación como día fuera del tiempo.
Es similar al uno de enero,
que es como un día fuera del tiempo porque la mayor parte de
la gente lo pasa durmiendo o descansando de la noche
anterior. La noche de despedida del año es una fiesta
generalizada y el día uno casi nadie trabaja y si lo hacen
es como algo excepcional. La actividad empieza el día dos.
El día dos de enero de la era común es similar al 26 de
julio maya, es el comienzo de la actividad.
El 26 de julio es el primer
día del año maya (calendario civil Haab) y el 24 de julio el
último día. El 25 de julio está fuera del tiempo, no es ni
el primero ni el último. Y además es cierto y verdadero
porque ni siquiera es un día sino que es un tiempo fuera del
tiempo hasta que empieza el tiempo el día 26 J. Por eso no
necesitan bisiestos ni rectificaciones periódicas como los
demás calendarios .El “día” fuera del tiempo es el momento
de esperar el comienzo. Así, es el calendario mas regular
que existe, como calendario local. |
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LA SERIE DE FIBONACCI Y LA
PROPORCIÓN AUREA

La Serie de Fibonacci
es la sucesión infinita de números naturales, que comienza
por 0 y 1, y a partir de ahí cada elemento es la suma de los
dos anteriores: 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13,
21, 34, 55, 89, 144…
Podemos encontrar ejemplos de
la serie de Fibonacci en nuestro entorno: la división de las
ramas de los árboles, el cuerpo humano, los machos de una
colmena de abejas, etc
La razón áurea, también
llamado número de oro o proporción divina, está representada
por la letra griega φ (fi), y es el número irracional

Se trata de un número o
proporción descubierto en la antigüedad, que se encuentra de
forma habitual en la naturaleza.
La razón áurea está asociada
con la serie de Fibonacci, ya que el cociente entre un
número de esta serie y su inmediato anterior se va
aproximando al número áureo:
3/2 = 1,5
13/8=1,625
8/5 = 1,6
21/13=1,6153
Los objetos que siguen la
razón áurea tienen un carácter estético especial y una
importancia mística. A lo largo de la historia, se le ha
atribuido el número áureo a diversas obras de arquitectura y
otras artes. |
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LA PROPORCIÓN ÁUREA EN EL
CALENDARIO MAYA
Volviendo al Calendario Maya y
al de la era común, precisamente la forma en que se cortan
el uno al otro es lo que contiene el mensaje que decíamos:
Para todos. Para la gente del siglo XXI
Decimos esto porque suceden
varias cosas curiosas, como la zarza de Moisés. La
superposición del calendario maya sobre el calendario de la
era común hace aparecer a quien lo mira algo que produce
curiosidad por las sincronías que manifiesta.
Por un lado coincidiendo con
el día 24 J, último día del calendario maya, faltan 161 días
para que acabe el calendario de la era común.
Los dos calendarios se cortan
con una cifra 161, similar a 1,61 que es el numero FI o
proporción áurea solo que le falta la coma de los decimales.
Pero casualmente eso es algo
que los mayas no usan. No usan decimales sino números
enteros, por tanto es “normal” que no haya coma, pero sí
una resonancia del numero FI o proporciona áurea.
En el siglo XXI todo el mundo
conoce el número FI gracias a novelas como “El código Da
Vinci” y otras. En los siglos anteriores el numero FI solo
era conocido por una elite pero en el siglo XXI todo el
mundo lo conoce. Es algo del siglo XXI, por eso podemos
reconocerlo en el cruce entre el calendario maya y el de la
era común, aunque sea sin coma.
La serie de Fibonacci en el
Calendario Maya
Sin embargo en el
final-comienzo del año de la era común, cuando se cruza en
este caso sobre el Tzolkin, no sobre el HAAB, la aparición
del numero FI es más clara, sobre todo si consideramos, al
estilo maya, como comienzo real de la actividad el día 2 de
enero y el 1 de enero como “día fuera del tiempo”, ya que
para muchas personas el día uno se borra entre un 31 más
largo y un dos que también comienza antes.
El Tzolkin es un rectángulo de
13 columnas verticales de 20 cuadrados. La relación que hay
entre el macrocosmos y el microcosmos es la misma que entre
el tiempo y el Tzolkin. El Tzolkin es todo el tiempo y su
unidad a la vez

Si colocamos el Tzolkin
sobre el año tenemos el primer día del Tzolkin sobre el 26
de julio, el 1 de enero al final de la columna octava y el 2
de enero en el primer cuadrado de la novena columna.
El uno de enero divide al
Tzolkin en OCHO Y CINCO: Ocho columnas de veinte días
empezando por el 26 de julio y cinco columnas empezando por
el 2 de enero. Ocho y cinco son números de la serie de
Fibonacci. Ocho contiene a cinco 1,61 veces. Por lo tanto,
los dos calendarios se cruzan doblemente reproduciendo el
numero FI y la serie de Fibonacci.
Ambas “cosas” pertenecen a los
códigos de los ciudadanos del siglo XXI. Antes solo lo
conocían personas muy iniciadas pero en el siglo XXI
cualquiera lo conoce, es de dominio público. Por eso decimos
que el calendario maya esta dirigido al humano –hombre o
mujer – del siglo XXI. |
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COMIENZO DE LA ERA MAYA
Si regresamos al 13 de agosto
de 3113 encontramos que se trata de un año mago
autoexistente, ya que los años mayas se repiten cada 52
años.
Si buscamos el día 13 de
agosto del año mago autoexistente encontramos que ese
día es Humano Solar, guiado por la estrella.
De manera que el comienzo de
la era, y el comienzo es el propósito, es la aparición del
humano solar: HUMANO SOLAR O HUMANO ILUMINADO. |
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